Arenga laicista en Sevilla

4 febrero 2012

“…el PSOE se replanteará seriamente la revisión de los acuerdo con la Santa Sede, ¡seriamente, seriamente!”  Rubalcaba

Los Acuerdos Iglesia-Estado firmados en el año 1977 no hablan ni del aborto ni de Educación para la Ciudadanía, pero relacionar esos acuerdos con las medidas que está tomando el actual gobierno ha sido un recurso fácil y gratuito para el nuevo Secretario General del PSOE. También su contrincante prometía una España más laica, como si un duende ensotanado se hubiera colado en la Moncloa con el nuevo gobierno. ¡Qué lejos de la realidad!

Por un lado, los socialistas siguen empeñados en renegar del voto católico, engañándose a sí mismos al pensar que ese caladero está agotado. Por otro, hacen pensar a todos los católicos que el partido que les apoya es el PP. Dos tremendos errores. Y todo para enardecer los ánimos de la militancia, siempre más radical que el conjunto de los votantes, y ganar ese puñado de votos que hace falta para salir vencedor.

¡Qué manía con maltratar a la Iglesia! ¿Cuándo va Rubalcaba a revisar los acuerdos con la Santa Sede? ¿Mañana? Qué fácil es prometer lo que uno nunca va a estar obligado a cumplir. Pero la inquina del Secretario General, no solo hacia la Iglesia, sino a todo lo divino, es maléfica.


Qué nos nos roben el domingo

17 diciembre 2011

De la Dies Domini de Juan Pablo II

Nº 64-67 Extractos

Para los cristianos no es normal que el domingo, día de fiesta y de alegría, no sea también el día de descanso, y es ciertamente difícil para ellos « santificar » el domingo, no disponiendo de tiempo libre suficiente.

Cuando la Iglesia, a lo largo de los siglos, ha legislado sobre el descanso dominical, (109) ha considerado sobre todo el trabajo de los siervos y de los obreros, no porque fuera un trabajo menos digno respecto a las exigencias espirituales de la práctica dominical, sino porque era el más necesitado de una legislación que lo hiciera más llevadero y permitiera a todos santificar el día del Señor.

Rige aún en nuestro contexto histórico la obligación de empeñarse para que todos puedan disfrutar de la libertad, del descanso y la distensión que son necesarios a la dignidad de los hombres, con las correspondientes exigencias religiosas, familiares, culturales e interpersonales, que difícilmente pueden ser satisfechas si no es salvaguardado por lo menos un día de descanso semanal en el que gozar juntos de la posibilidad de descansar y de hacer fiesta.

Por eso, es natural que los cristianos procuren que, incluso en las circunstancias especiales de nuestro tiempo, la legislación civil tenga en cuenta su deber de santificar el domingo. De todos modos, es un deber de conciencia la organización del descanso dominical de modo que les sea posible participar en la Eucaristía, absteniéndose de trabajos y asuntos incompatibles con la santificación del día del Señor, con su típica alegría y con el necesario descanso del espíritu y del cuerpo.


Reflexiones sobre el IBI

9 noviembre 2011
Remitido por Jorge, sacerdote de la parroquia Beata María Ana Mogas, del barrio Tres Olivos de Madrid.

En algunos ayuntamientos de Madrid Izquierda Unida está pidiendo a la iglesia que renuncie al privilegio de su exención del IBI.

En estos días se han levantado voces que solicitan que la iglesia deje de estar exenta del pago del IBI, el impuesto de bienes inmuebles, porque es un privilegio y porque en estos tiempos de crisis los ayuntamientos no se pueden permitir el renunciar a lo recaudado por ese concepto.

Quiero con esta entrada aclarar algunas cosas sobre ese supuesto privilegio de la Iglesia católica, haciendo dos consideraciones.

PRIMERA CONSIDERACIÓN

La exención del IBI (impuesto sobre bienes inmuebles) no es en absoluto un privilegio especial de la iglesia católica.

Por ley, están exentos de IBI:

· Servicios públicos (Defensa, Seguridad, Educación y Servicios penitenciarios).

· Los inmuebles destinados a usos religiosos por aplicación de Convenios con la Santa Sede, con la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas, con la Federación de Comunidades Israelitas y con la Comisión Islámica.

· Pertenecientes a gobiernos extranjeros o que les sea de aplicación la exención por convenios internacionales.

· Los pertenecientes a Cruz Roja.

· Los terrenos ocupados por las líneas de ferrocarriles y los edificios enclavados en los mismos terrenos.

· Colegios concertados.

· Pertenecientes al patrimonio histórico-artístico.

· Entidades sin fines lucrativos

Y no digamos las ventajas fiscales de que gozan partidos políticos y sindicatos: No tienen que declarar lo ingresado por cuotas, las subvenciones, las donaciones, los rendimientos de sus actividades económicas, los rendimientos procedentes de las rentas de su patrimonio.

Pues ya ven:

Nadie pide que partidos políticos y sindicatos renuncien a sus enormes ventajas fiscales.

Nadie que paguen el IBI las mezquitas o templos budistas.

Nadie clama por el pago del IBI de embajadas o colegios, o grandes palacios.

Ni exigen que lo pague el ejército o las comisarías, las estaciones de RENFE o las cárceles.

No. Nada de nada, pero que lo pague la Iglesia.

SEGUNDA CONSIDERACIÓN

Leo que se pide el pago del IBI por parte de la Iglesia porque en un momento de crisis los ayuntamientos necesitan ese dinero. Pues se me ocurren varias cosas. Pero sólo me voy a detener en una de ellas.

Esta crisis está generando evidentemente una gran pobreza.

¿Qué están haciendo por los pobres las embajadas, los propietarios de los grandes palacios, las mezquitas…?

¿Qué están haciendo por ellos los ayuntamientos?

Porque a Caritas llegan cada día personas enviadas por sus ayuntamientos para que les echemos una mano, ya que ellos andan justos de presupuesto.

No los envían a los sindicatos ni a los partidos, a las mezquitas o sinagogas, embajadas o legaciones diplomáticas.

No. Los envían a las parroquias.

En esta parroquia de un servidor llevamos atendidas más de 250 personas sin trabajo, de las que ya han conseguido empleo más de ochenta.

Ayudamos con alimentos a treinta familias a las que se llena el carro de la compra dos veces al mes. Y no es nada. Compañeros tengo que atienden a ciento cincuenta familias.

Pues ya ven la solución. Que el IBI lo pague la Iglesia para ayudar a salir de la crisis. Justo a la institución que más está haciendo por sacar adelante a esa gente, justo a ésa, que le suban los impuestos.

Y los partidos y sindicatos, tan solidarios ellos, ¿no van a renunciar a alguno de sus privilegios? ¿Nadie va a pedir que paguen el IBI las embajadas de USA, Rusia, Cuba o China? ¿Nadie exigirá impuestos a las mezquitas? ¿Y a Renfe? ¿Y a la duquesa de Alba?

Pues no, que pague la Iglesia.

Y mientras, los ayuntamientos enviándonos pobres porque ellos no tienen presupuesto.

Ayer nos llegaron otras dos familias derivadas desde la junta municipal.

Resulta divertido: Iglesia, que paguen ustedes el IBI, que hay que salir de la crisis, y de paso que me atiendan a estas familias, que me he quedado sin presupuesto.

¡¡YA ESTÁ BIEN DE CALLAR!!


Ante la marcha laica en Madrid

23 agosto 2011

Cuatro Vientos y Sol

23 agosto 2011

El periódico El Mundo publica un artículo interesantísimo sobre la diferencia entre los jóvenes de Sol (los indignados del 15-M) y los de Cuatro Vientos (JMJ).

Me ha parecido formidable…

Lo tenéis pinchando aquí.


Cristo en la cruz nos enseña a vencer el mal con el bien

12 mayo 2011

Homilía en el funeral por Elena Sanz, mostoleña asesinada el pasado mes de abril

Queridos familiares y amigos de Elena, recibid un saludo lleno de cariño y afecto de todos nosotros.

Permitid que salude de manera especial a D. Miguel, que ha querido acompañarme concelebrando la Eucaristía, a nuestro alcalde y a los concejales del Ayto. así cómo a los numerosos representantes y miembros de peñas y asociaciones de Móstoles que también han querido unirse a nosotros. Creo que todo Móstoles está aquí esta tarde.

Queridos hermanos todos en el Señor.

Siempre es difícil enfrentarse a la realidad de la muerte, pero si la muerte es prematura, como la que hoy conmemoramos, la muerte de Elena, una mujer en la plenitud de la vida, resulta una realidad mucho más desconcertante a nuestros ojos humanos.

¿Y qué diremos, entonces, cuando nos la han arrebatado, cuando se trata de una mujer inocente víctima de la violencia gratuita, del todo absurda e irracional? Parece imposible aceptar que haya ocurrido esto. Nos cuesta expresar con palabras nuestra consternación; no hay nada, ni nuestra masiva presencia en esta iglesia, ni todas nuestras muestras de afecto, que pueda exteriorizar todo el cariño que este pueblo de Móstoles siente hoy por Elena y por los familiares que lloran su muerte.

Como cristianos, afrontamos esta difícil situación mirando a la cruz de Cristo. ¿Y qué nos dice Jesucristo desde la cruz? Precisamente la cruz es el signo de la victoria del amor sobre el pecado y de la vida sobre la muerte. La cruz de Cristo es la muerte injusta de un inocente. Cristo, el príncipe de la paz, fue un adalid del amor de Dios y de la fraternidad entre los hombres. Por eso resultó tan incómodo. Él, en la cruz, demostró que portaba todo el amor misericordioso de Dios Padre, y con un acto de heroísmo supremo, incluso rezó por los que le crucificaban: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

En realidad, sabían bien lo que hacían, pero los primeros cristianos, movidos por el Espíritu Santo de Dios, ante el crimen que habían cometido contra Jesús, prefirieron no detenerse en lo ocurrido y no mirar atrás. Se propusieron más bien mirar al futuro con esperanza y con agallas. Sintieron la presencia de Cristo Resucitado, que desde el cielo estaba con ellos. Y esa presencia les fortaleció. Hoy queremos pedirle todos a Dios que nos conceda la gracia de sentir la presencia de Cristo, y la presencia de Elena, que nos acompañan desde el cielo. Esa certeza es nuestra fortaleza. Los discípulos del Señor pudieron encarar el futuro con valentía, a pesar de tanto sufrimiento, porque Cristo resucitó, venció la muerte, y venciendo la muerte, venció también el pecado, venció al mal con el bien.

En las persecuciones de las primeras décadas del cristianismo, cuando los cristianos eran conducidos al martirio, sus compañeros les alentaban clamando: “No os escandalicéis de la cruz de Cristo”. La cruz no es un signo de muerte, sino de vida, es el camino a la Resurrección, a la esperanza. Hoy tenemos que pedir a Dios que nos dé luz y fuerza para vencer el mal con el bien, para vencer el pecado con el amor, para dejar atrás el escándalo de la cruz y ver la muerte de Elena con esperanza. Ella se ha unido de forma muy especial a la cruz de Cristo, y sabemos que el Dios del amor y la misericordia la resucita a la vida eterna de los bienaventurados. Por eso tenemos que alentarnos unos a otros con fe y esperanza, y caminar con valor y decisión, poniendo caridad cuando en nuestro camino encontramos iniquidad.

Cuando Jesús predicó el mensaje de las bienaventuranzas, nos decía que teníamos que vivir aquí, en este mundo, con las actitudes del cielo: sencillez, paz, misericordia, mansedumbre, limpieza de corazón e incluso fuerzas para encarar los sufrimientos de la vida. Jesús no estaba haciendo una especie de contrato: si sufres aquí mucho, te irás al cielo. Más bien nos estaba diciendo que si vivimos nuestra vida con actitudes de amor y fraternidad, de sencillez y desprendimiento, empezamos a construir ya aquí, en este tiempo presente, el Reino de los cielos al que un día esperamos llegar.

Cuando el hombre se da a la violencia, es porque se ha olvidado de Dios y se deja guiar por falsos dioses, como son la ambición o los intereses egoístas. Frente a eso, Jesucristo nos enseña que el camino correcto del hombre está en la generosidad y en la entrega al prójimo. La persona humana, la vida, son los valores fundamentales que debemos defender y conservar, sin dejarnos llevar por otros dioses que nos encandilan y a los que a veces damos un valor equivocado.

Jesús puso a la persona humana por encima de todo y luchó contra toda injusticia como el que más, lucho por la libertad y la paz. En su camino de liberación, renegó siempre de las armas; mejor dicho, sus únicas armas fueron el amor y la misericordia. Sólo con ellas podemos llegar a construir un mundo mejor para todos.

Vamos a pedir a la Virgen de los Santos, a la patrona de todos los mostoleños, que mire hoy con amor de Madre a nuestra hermana difunta, que ella la lleve al cielo. Pedimos a la Virgen que Elena goce con Cristo y con todos los santos que nos preceden allí; y que nosotros, que quedamos todavía en este mundo, sepamos consolarnos con palabras de fe y amor, que sepamos construir aquí en este mundo el Reino del amor y la paz y la esperanza en la Resurrección y en el amor misericordioso de Dios sea siempre el bálsamo eficaz con el que calmamos nuestras heridas y nos reponemos para seguir nuestro camino con entereza.

Virgen de los Santos, tú que estuviste firme y fiel al pie de la cruz, recibe a Elena en el Cielo como a cordero inocente que, como Cristo, ha derramado su sangre por el bien del mundo. Recíbela en tus brazos, Madre dolorosa, y apiádate de nosotros; enseñamos a construir un mundo de paz y amor del que desterremos los odios y las violencias. Amén.


Feliz Pascua

25 abril 2011

Homilía en la Plaza de Ernesto Peces el domingo de Resurrección

¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado.

Jesús está vivo. No es un personaje del pasado. No le recordamos como quien recuerda a Socrates, o a Séneca, o a Cristobal Colón o a Leonardo Da Vinci. Jesús vive y su presencia, la presencia que llenó de paz y valentía a sus amigos, es la presencia de Dios que vive entre nosotros.

Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe, escribía San Pablo. La resurrección es un hecho real, auténtico: no es un mito, no es una leyenda, no es una fábula.

Sólo si Jesús ha resucitado ha sucedido algo verdaderamente nuevo que cambia el mundo y la situación del hombre, ha escrito Benedicto XVI en su reciente libro sobre Jesús. ¿Y qué es lo que cambia si la resurrección es un acontecimiento real? Entonces Él, Jesús, se convierte en criterio del que podemos fiarnos, nos dice el Papa.

La muerte se transforma en vida, la noche cambia y brilla como la luz, la tristeza es alegría; el miedo, valentía; la pusilanimidad, audacia; las quejas se tornan ofrecimiento, la trivialidad y la superficialidad dan paso a la acogida del misterio de Dios, la negatividad se hace optimismo e ilusión, las frustraciones se olvidan y se dejan atrás, la crítica destructiva y a veces envidiosa se vuelve alabanza y reconocimiento al prójimo, y en definitiva, esto lo resume todo, el sinsentido de la vida se vuelve compromiso y amor.

La Resurrección de Cristo es una llamada a vivir la vida en clave de amor. Si en tantos ambientes de nuestra sociedad se quiere seguir viviendo en un largo y triste sábado santo, como si Cristo permaneciera en el sepulcro, si tantos niegan que Cristo resucitó de veras, es porque aparentemente resulta más útil vivir en el hedonismo, la ausencia de verdades y la sensiblería del momento, que entregarse a vivir según Cristo.

Es el espejismo del pecado que nos hace huir del compromiso.

El entusiasta e impulsivo Pedro, desalentado tras la experiencia de la cruz, se dijo a sí mismo: Me voy a pescar. ¿No será más fácil dedicarse a la pesca en el lago apacible de Tiberiades, que lanzarse al riesgo de la predicación? La crisis de Pedro es la crisis religiosa de Occidente. Él la superó cuando recibió el Espíritu Santo, Europa parece vagar desasida del Espíritu.

Vivir con Cristo o vivir sin Cristo.

No son pocos los que intentan quitar los los crucifijos de Europa: quitando la cruz, quitan también al resucitado, y nos despojan del sentido auténtico de nuestra vida, amar a Dios y al prójimo, lo más auténtico que tenemos como seres humanos. Con el agravante además, de que en el lugar donde antes estaba la cruz, ahora queda un vacío, ellos no tienen nada auténtico que poner en su lugar. La sociedad, sin Cristo, se muestra incapaz de Construir una ética solida, coherente y universal.

Cada vez somos más conscientes de que los avances científicos y tecnológicos, que tanto bien nos aportan, cuando se han despojado de un recto criterio moral, se han vuelto no pocas veces contra el hombre.

El pecado llena al mundo de tinieblas. Recientemente Móstoles entero se conmovía al conocer la noticia del vil asesinato de la mostoleña Elena Sanz. Quiero enviar un abrazo lleno cariño a sus familiares. Nos preguntamos, ¿Por qué? Y no encontramos una respuesta.

Precisamente este viernes santo el papa Benedicto hizo algo que nunca antes había hecho un papa: concedió una entrevista en televisión. La primera pregunta la hizo una niña japonesa, y fue sobre la reciente catástrofe de Japón. Querida niña, respondía el Papa, te saludo con todo el corazón. También yo me pregunto: ¿por qué es así? ¿Por qué vosotros tenéis que sufrir tanto, mientras otros viven cómodamente. "No tenemos respuesta, pero sabemos que Jesús ha sufrido como vosotros, inocentes, que Dios verdadero se muestra en Jesús, está a vuestro lado. Esto me parece muy importante, a pesar de que no tenemos respuestas, si la tristeza sigue: Dios está a vuestro lado.”

La respuesta de Dios al pecado, no una respuesta completa, pero sí su más completa respuesta, es la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte. Su resurrección es nuestro triunfo. Frente a la tentación de Babel: edifiquemos una ciudad que llegue al cielo, a Dios, y hagámonos un nombre; tenemos que vivir con la seguridad, la certeza, de que Dios está a nuestro lado.

Cristo ha resucitado y está a nuestro lado en la eucaristía, por nuestro bautismo, está dentro de nosotros. Vence al mal en nosotros.

En definitiva, lo que cambia con el hecho real de la resurrección de Jesús es nuestro egoísmo: Si Cristo ha resucitado, el egocentrismo al que nos empuja el pecado se vuelve irremediablemente en TEOCENTRISMO. Ya no soy yo, es Cristo quien vive en mí.

Jesús Resucitado es el Señor (que significa etimológicamente Dominus, Dueño, el que gobierna, el que detenta el poder), y si Cristo es el que gobierna mi vida, sólo tengo que abandonarme en sus manos. Ya no tengo miedo a la cruz porque Cristo vence a la muerte, ya no tengo miedo a la entrega porque Cristo me asegura el triunfo en mis luchas.

Porque Cristo vive, merece la pena comprometer la vida con todo lo que Cristo significa: amor, generosidad, servicio, entrega al prójimo, bondad y donación.

En la resurrección de Jesús se ha alcanzado una nueva posibilidad de ser hombres, dice también el papa en el segundo vol. de su “Jesús”.

El bautismo que hoy renovamos es la afirmación en nosotros de que Cristo vive. Él agua bautismal nos introduce en la gracia. Cómo nos bautizamos de bebés, a veces nos olvidamos de que el bautismo significa morir a nosotros mismos, a nuestra vida egocéntrica, para comenzar a vivir la vida en el Espíritu, la vida teocéntrica, la vida en Cristo. Que al renovar nuestro bautismo este día y al profesar otra vez nuestra fe, todos nos dispongamos a olvidarnos de nosotros mismos, y en un acto de confianza total en Dios y en su providencia, nos abandonemos a la gracia, perdamos los miedos, la negatividad, las quejas injustificadas, y nos lancemos a proclamar al mundo que existe otra manera de vivir: Mi Dios, mi Cristo está vivo, y vivimos con él en el amor.


domingo V de cuaresma. Ciclo A. Homilía

10 abril 2011

 

Victor Frank fue un famoso psiquiatra austriaco, de origen judío, que sobrevivió a la shoáh, después de haber estado varios años en un campo de concentración. Escribió un libro, el hombre en busca de sentido, en el que viene a decir que “siempre hay una razón para vivir”. Es decir, que si alguien hace este planteamiento: Ya no quiero vivir, la vida para mí no tiene sentido, es una persona equivocada, su planteamiento es erróneo: siempre hay una razón para vivir. Estas son algunas citas de su libro:

  • "Quien tiene una razón para vivir, acabará por encontrar el cómo."
  • "El dolor hace al hombre lúcido y al mundo transparente. El dolor abre perspectivas hasta el fondo."
  • "Las ruinas son a menudo las que abren las ventanas para ver el cielo."

Si esto lo dice un judío, ¿qué tendrá que decir un cristiano, que tiene a Cristo, a Cristo Resucitado, Crucificado y Resucitado? Un cristiano que posee la inhabitación del Espíritu Santo en su alma y la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Cristo dijo a su amigo lázaro: yo soy la resurrección y la vida. El que tiene a Cristo, tiene una razón más que suficiente para vivir.

¿Sabéis cuál es la mayor aportación del cristianismo al mundo, creo yo? No son las catedrales ni las basílicas romanas, tampoco las universidades ni tantas escuelas, ni los hospitales ni toda la asistencia social de la iglesia reunida, tampoco es la moral o el mandamiento del amor. Todo esto es secundario. La mayor aportación del cristianismo al mundo es la esperanza en la vida eterna. Siempre hay una razón para vivir, porque creemos en la vida eterna, porque Cristo nos ha prometido abrirnos las puertas del Reino celestial, donde viviremos eternamente felices con él: la cruz es el camino de la gloria, y si es así, hasta los mayores sufrimientos tienen un sentido y merece la pena seguir viviendo. Pienso que ésta es la mejor aportación del cristianismo al mundo.

Pero es una aportación que sólo vale si es auténtica. Si fuese un mito, una metáfora, una utopía, un especie de fábula de la sacamos una moraleja moral, entonces: ¿de qué nos sirve? Palabras bonitas, pero vacías, falsas. No, nuestra fe nos asegura que resucitaremos con Cristo. Que su triunfo es el nuestro.

Por eso siempre hay una razón para vivir. Si vamos a resucitar a la vida eterna, entonces esta vida merece la pena, incluso si viene cargada de sufrimientos o dificultades. Nunca podemos decir: Ya no merece la pena vivir. Sólo podemos decir: hemos de vivir con alegría, con tesón y entusiasmo, porque esta vida es el preámbulo de nuestra verdadera patria, el reino de los cielos.

Cristo es la vida, es vida eterna y una vida que tiene en este mundo su prefiguración: debemos vivir aquí como viviremos allí.

Dicen que muchos cristianos no creen en el más allá. Pero eso no nos pasa a los mostoleños. Ya es un chiste viejo:

- ¿Usted cree en el más allá?

- Anda, no voy a creer, si vivo en Móstoles.

Cuando el mundo pierde la esperanza en la vida eterna, en realidad lo que pierde es la confianza en Dios. Imaginaos a una niña cuyo padre le dice que cuando llegue el verano la llevará a Disneylandia. Esa niña empieza a soñar, cada día es feliz sabiendo que un día llegará a ver todas las maravillas de aquel lugar… tiene plena confianza en que su padre cumplirá la promesa. Se sabe amada. Qué distinto si esa niña se vuelve quisquillosa y empieza a desconfiar, a sospechar que son argucias de su padre para que sea buena, que esa promesa no es cierta. Entonces la niña pierde la ilusión, ya no vive con alegría, e incluso se revuelve en odio contra su padre.

Parece que el hombre europeo contemporáneo es como esta segunda niña que no cree en la promesa del padre. Hoy hay mucha gente, incluso cristianos, que no llegan a concebir la idea de resucitar, mucho menos si esa resurrección no es sólo del alma. Que también este moflete resucita. Y por eso han perdido la alegría auténtica, la ilusión de vivir. El cielo nos parece demasiado grande para ser verdad. Nuestra ciencia también es demasiado grande para dejar hueco al misterio de algo revelado que no pasa por la experimentación. Nace la desilusión, el desencanto, y de ahí se pasa a la amargura de vivir. ¿No os da la impresión de que cada vez hay más amargura en nuestra sociedad?

Sin embargo, el cielo es cierto, existe. Cristo ha resucitado, y la resurrección de Lázaro es un anuncio de la nuestra. Cristo llora por nuestros dolores como lloró la muerte de su amigo lázaro. Llora cada vez que el sufrimiento nos asalta y nos roba la paz y la alegría.

Creemos en la vida eterna, porque confiamos en Dios, que es bueno, y no nos engaña. Recuerdo a Encarna, una mujer de cincuenta años, que en la cama del hospital, mientras se consumía por un cáncer incurable, se dedicaba tejer rosarios de ganchillo para los jóvenes de nuestra diócesis: con una sonrisa nada afectada, con una serenidad que daba envidia, te decía: ya tengo ganas de llegar allí con mi hijo Luis, que ganas tengo de estar con él. Sólo me da pena porque no me va a dar tiempo a terminar los rosarios para todos.

Y finalmente, hemos de saber que la fe en la vida eterna, si es una fe sana y auténtica, nunca nos tiene que apartar de los santos servicios de esta vida. Porque creemos en la resurrección, servimos a nuestros hermanos para hacer más llevadera su vida, les auxiliamos en sus necesidades, buscamos su liberación en este mundo, para que también para ellos esta vida pueda ser un tiempo de amor y misericordia, un preanuncio del amor eterno de Dios. Esta vida es un peregrinar que concluye en el pórtico de la gloria, y el peregrino no puede caminar nunca ensimismado. El buen peregrino busca al compañero de camino, le auxilia, comparte con él la fatiga del camino y los imprevistos que alteran los planes personales.

El cielo está hecho de amor, y la vida sólo sirve si la construimos firmemente cimentada en el amor.

Pidamos a Dios que afiance en nosotros la fe en la resurrección. Que nosotros digamos con nuestros labios y sobre todo con nuestra vida: creo en la resurrección de los muertos.

El que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.


El Madrid de "There be dragons" (y 2)

3 abril 2011

Por Jorge López Teulón

Finalmente, acudí a verla y con algunas salvedades sobre la historia en general (una vez más, sobre gustos no hay nada escrito), la película “Encontrarás dragonessí muestra breve pero intensamente y, por primera vez, cómo afrontaron los católicos y los sacerdotes la persecución en Madrid durante la Guerra Civil. No es una película al estilo de la productora italiana LuxVide (estamos hablando de ¡Roland Joffre) y, sí, también para tener asesores sobre la guerra civil española contiene algunos errores un pelín garrafales, pero en la película se contemplan escenas de cómo se celebraban misas de forma clandestina en hogares laicos, las confesiones de Josemaría Escrivá en la Casa de Fieras (situada en el Retiro), sin olvidar el peligro de muerte que suponía llevar una sotana en el Madrid del año 1936.

El martirio de un sacerdote en las calles de Madrid a plena luz del día, que en el cine ocupa toda la pantalla, es un primer plano único PUES FUE REAL. En Madrid se asesinaron entre sacerdotes diocesanos y religiosos a casi 1.000 consagrados. Los destrozos de varias iglesias aparecen sin cesar a lo largo de la película, sin olvidar, una escena dramática cuando el coprotagonista, el fundador del Opus Dei, tiene el tiempo preciso para rescatar a Nuestro Señor Jesucristo del Sagrario, mientras huye a la carrera ocultando el Copón con las Formas consagradas… No he podido menos de recordar otra historia real… ahí el sacerdote de la Magdalena de Toledo tuvo que ver como incendiaban su iglesia y quemaban “vivo” a Cristo en su Sagrario.

Alguien ha escrito que las de “Encontrarás dragones” son “imágenes que los españoles jamás habíamos visto en el cine desde los años de la Transición”. Pues yo, desde que tras la guerra comenzase a producirse nuevamente cine, tampoco las recuerdo… ¡75 años de una provocadora amnesia!

Una salvajada: la Casa de las Fieras

La Casa de Fieras del Parque del Buen Retiro fue el parque zoológico durante el siglo XIX y XX; se encontraba en los hoy denominados “Jardines del Arquitecto Herrero Palacios”, junto a la Puerta de Sainz de Baranda del parque y extendiéndose hasta los actuales Jardines de Cecilio Rodríguez.

Este Cecilio Rodríguez fue el Jardinero Mayor del Ayuntamiento; y, acondicionó en 1919 los paseos y los jardines de la Casa de Fieras, entre otras razones para poder contemplar gran variedad de felinos, algunos de gran tamaño, que habían sido traídos del Sahara y Guinea. Cinco años después se incrementaba la fauna con avestruces, cebras, elefantes, antílopes, osos polares y un hipopótamo.

Con la proclamación de la Segunda República, el nuevo ayuntamiento democrático destituyó a Cecilio Rodríguez y la Casa de Fieras atravesó un serio estancamiento, que se agudizó con la Guerra Civil, llevándola casi a su desaparición. Durante la contienda murieron de inanición varias fieras y otras se sacrificaron para el consumo humano. Se vivieron también escenas dramáticas en sus instalaciones, pues entre 20 y 30 personas fueron arrojadas vivas para ser devoradas por los animales.

En 1972, siendo alcalde de Madrid Carlos Arias Navarro, se cerró definitivamente la Casa de Fieras del Retiro y se inauguró el Zoo de la Casa de Campo.

Así lo describe el Profesor de Historia Contemporánea Javier Paredes que “Madrid es el peor sitio de España para creer en Dios. Los milicianos han detenido a unas treinta personas porque huelen a cera. Les han sorprendido en una iglesia rezando el Rosario y les encierran hasta decidir su castigo. Por fin a uno de ellos se le ocurre una pena que todos aprueban. Suben a sus prisioneros en un camión y atraviesan el parque del Retiro, justo por donde el Ayuntamiento de Madrid, desde hace tiempo, ha erigido un monumento en honor a Satanás, que todavía, al día de hoy, no se ha atrevido a quitar ningún alcalde. Y llegan al zoológico que, en esos tiempos, se llama la Casa de Fieras. Los osos y los leones están hambrientos, porque desde que estalló la guerra no hay comida ni para las personas. Para saciarles, arrojan los prisioneros a las fieras. A unos cuantos les acortan el tormento, porque les revientan la cabeza a balazos antes de que se los coman las bestias

Anabel Llamas en el nº 587 de Alfa y Omega nos narró que uno de ellos (para los que creen que no hay nombres y que éstas son leyendas piadosas de las persecuciones romanas) se llamaba Alfonso Muñoz Tejada, que era padre de familia, y que participó en la fundación del Sindicato de Obreros Católicos de Madrid. Movido en todo momento por su fe en Jesucristo, pertenecía a la Adoración Nocturna. Al estallar la guerra civil, algunos trabajadores de la droguería que regentaba, y de otra droguería cercana, le denunciaron por oler a cera -decían-, por ser católico y practicante, y dedicar atenciones especiales a varias familias religiosas. El 5 de noviembre del año 1936 Alfonso fue detenido directamente por las milicias de CNT y FAI… se supo que fue llevado, junto con otras víctimas, al zoológico madrileño del Retiro, y echado a las fieras para ser devorado.

El Socorro azul

El Padre Luis Javier Fernández Frontela, carmelita descalzo, en su trabajo “Una Iglesia clandestina. La Iglesia perseguida en la España de la Guerra Civil” cuenta que el Socorro azul era una de las múltiples organizaciones clandestinas en Madrid que tenía numerosos servicios: Servicio de ropa, Servicio de trabajo o Auxilio espiritual. “Éste último servicio además de proteger a sacerdotes y religiosos amenazados, organizaba y facilitaba la atención espiritual en el Madrid clandestino, para lo cual tenían sus propias capillas clandestinas, entre otras la conocida como Parroquia Azul, que funcionaba en una lechería en el número 46 de la calle Velázquez, y procuraba que la atención espiritual llegase a las cárceles, donde hacían llegar la Eucaristía en cajas de medicina” (Javier CERVERA, Madrid en Guerra. La ciudad clandestina, 1936-1939, Madrid 2006).

En Madrid destacó la llamada Catedral de Hermosilla, una capilla clandestina que funcionaba en el número 12 de la calle Hermosilla, pero que todo el mundo sabía dónde se encontraba. En ella se celebraba la misa, los domingos durante la celebración de la misa, siempre había algún sacerdote que explicaba la homilía; allí se dieron varias tandas de ejercicios, y, aquellos que deseaban ser oídos en confesión, siempre solían encontrarse algún sacerdote; se administraban los sacramentos del bautismo y del matrimonio, y se enseñaba el catecismo a los niños y a los adultos.

Escrivá, Lahiguera o la parroquia de Santa Teresa

Mientras los primeros miembros del Opus Dei buscaban la forma de pasar a la zona nacional, Escrivá se movía por Madrid, vestía traje y corbata y llevaba la bandera de Honduras cuidadosamente prendida en su solapa. A menudo oía confesiones en la calle, caminando arriba y abajo por la acera. Decía la Misa y predicaba meditaciones a pequeños grupos en casas de amigos. Llevaba el Santísimo Sacramento consigo, dentro de una pitillera que guardaba en una pequeña bolsa con la bandera y el sello del Consulado de Honduras, para distribuir la Sagrada Comunión a más gente… como se visualiza en “Encontrarás dragones”.

Por su parte el Director Espiritual del Seminario Mayor de Madrid, José María García Lahiguera, después de ser detenido en la legación de Finlandia, tras ser asaltada por las milicias populares el 3 de diciembre de 1936, logra prodigiosamente la libertad, y comienza a organizar la Iglesia clandestina de Madrid, ayudado por otros sacerdotes y seglares, como es el caso de José María Tabeada, secretario nacional de Acción Católica.

También es de destacar la labor llevada a cabo por la Juventud de Acción Católica de la parroquia de Santa Teresa, que sostuvo durante los tres años de guerra el movimiento devocional. ¡En Semana Santa mantuvieron 19 monumentos con vela continua!, y durante los años de la guerra celebraron con toda solemnidad la fiesta de Santa Teresa, tenían el rezo del rosario perpetuo, recitado a lo largo de todo el día por turnos cada media hora. O se dedicaron a recaudar cuotas fijas e intenciones de misas para unos treinta sacerdotes que vivían y ejercían su ministerio sacerdotal en la clandestinidad (Frontela, o.c. 201-202).

Junto a los mártires fueron muchos los que se entregaron sin descanso a reavivar la llama de la fe en Madrid y en tantos otros lugares donde la Iglesia fue perseguida con deseos de exterminarla.


Un estudio de la Universidad de Harvard da razón al Papa en la lucha contra el sida

27 febrero 2011

Afirma que un comportamiento sexual responsable y la fidelidad al propio cónyuge han determinado un drástico descenso de la epidemia.

Lo cuenta Religionenlibertad.com


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